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Introducción a la cuestión

Escribo este blog para prestar a quien le convenga, aquellos conocimientos sobre rutinas de ganancia muscular y de fuerza que he adquirido, pero sobre todo, mis más subjetivas observaciones y consejos. Pero primero una introducción innecesaria:

Mi relación oficial y comprometida con los ejercicios de fuerza inició el 26 de junio de 2019, con 18 años; junto a una amiga nos anotamos a La Roca Gym. Fueron muy divertidos los días en que seguía la rutina estándar de climatización del cuerpo publicada en forma de cartel por el gimnasio. Al principio no relacionaba los nombres de los ejercicios ni entendía a qué máquina se refería cada ilustración. Ni siquiera sabía dónde se ubicaban músculos que no fueran abdominales, glúteos, gemelos o bíceps. Esto creó un caos, porque a la tercer semana ya me había lanzado a días de un solo grupo muscular: o eso era lo que creía. Elevaciones frontales y laterales para día de brazos, remo para pectorales, jalón al pecho para el día que fuera porque no lo relacionaba a nada; se me complicaba mucho hacer un movimiento equilibrado, y mucho más uno fluído, por lo que el press banca era como el ejercicio prohibido. Para empeorarla, me gustaba calentar por más de 20 minutos en la caminadora, a la máxima velocidad que pudiera mantener, y todo eso siendo una persona de complexión ectomorfa y sin posibilidad de comer bien. Al poco tiempo decidí que había que estudiar el nombre de los ejercicios y buscar la zona que entrenaban, para ir con una idea más clara de que si era tal día debía hacer tales ejercicios. Cuando habían pasado tres meses cambié a otro gimnasio, simplemente porque lo ví mucho más favorable para mi progreso (y no me arrepiento). Así fue como lentamente aprendí a arreglármelas por mí mismo y a conocer mis habilidades físicas, al tiempo que también aprendía a cocinar las cosas más básicas para alimentarme correctamente. 
(Foto puramente random) 

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